Honduras enfrenta una elección presidencial marcada por la incertidumbre. Con el 57% de los votos escrutados, Nasry “Tito” Asfura obtiene el 39.92% frente al 39.89% de Salvador Nasralla, mientras que la oficialista Rixi Moncada alcanza el 19.16%. La diferencia entre los dos primeros es de apenas 515 votos, lo que llevó al CNE a hablar de un “empate técnico”.
El proceso se desarrolla bajo tensión, con acusaciones de fraude y retrasos en la publicación de resultados preliminares. La página oficial del CNE colapsó y la actualización de cifras quedó detenida desde la tarde del domingo, aumentando la inquietud ciudadana.
En los días previos a los comicios, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su respaldo a Asfura y anunció que indultará al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en EE.UU. por narcotráfico. También advirtió que podría recortar la ayuda financiera al país si su candidato no resultaba electo.
Estas declaraciones fueron calificadas por la candidata oficialista Rixi Moncada como “totalmente intervencionistas”.
El nuevo gobierno deberá enfrentar una realidad compleja: más del 60% de los hogares vive en pobreza, mientras el crimen organizado, la violencia política y la corrupción continúan marcando la vida nacional.
Los comicios son observados por organismos internacionales, incluida la OEA, en un contexto de estado de excepción vigente desde 2022 que otorga amplias facultades al Ejército y ha generado preocupación en defensores de derechos humanos.
