La misión Artemis II avanza en su recorrido alrededor de la Luna con un sobrevuelo que marca diferencias clave frente a las históricas misiones Apolo. A diferencia de aquellas, que se acercaron hasta unos 110 kilómetros de la superficie lunar, la actual tripulación mantiene una distancia aproximada de 6,500 kilómetros en su punto más cercano.
Esta trayectoria permite a los astronautas observar la Luna en su totalidad, incluyendo zonas cercanas a los polos y la cara oculta, regiones que hasta ahora solo habían sido registradas por sondas robóticas. La nave Orion realiza un recorrido sin entrar en órbita, aprovechando la gravedad lunar para completar su trayecto.
Entre los principales objetivos científicos se encuentra la observación de formaciones geológicas como la cuenca Orientale, una de las más grandes del satélite. Además, la tripulación también identificará sitios históricos como las zonas de alunizaje de las misiones Apolo 12 y 14.
La misión utiliza una trayectoria de retorno libre, similar a la empleada durante el Apolo 13, lo que permite reducir el consumo de combustible y garantizar el regreso seguro a la Tierra. Tras completar el sobrevuelo, la nave iniciará su retorno, con un amerizaje previsto en el océano Pacífico.
La NASA destacó que los astronautas han sido entrenados para documentar con precisión los rasgos de la superficie lunar, con la expectativa de obtener miles de imágenes durante este histórico viaje.
