La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió este martes que la situación humanitaria en las zonas afectadas por los terremotos en Venezuela se ha deteriorado rápidamente, debido a la escasez de alimentos, el colapso de los servicios básicos y el incremento de los riesgos para la población desplazada.
El organismo, encargado de coordinar la respuesta en materia de protección y refugio para los damnificados, informó que las evaluaciones realizadas los días 26 y 27 de junio en los estados de La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Aragua y Carabobo evidencian un aumento de la vulnerabilidad entre las personas afectadas.
Según las cifras actualizadas, cerca de 16,000 personas han tenido que abandonar sus hogares tras los sismos. Sin embargo, no todas han encontrado un lugar donde permanecer, por lo que muchas continúan viviendo en las calles.
La portavoz de ACNUR, Carlotta Wolf, explicó que la mitad de los afectados se refugia en viviendas de familiares o vecinos, mientras que un 39 % permanece en calles y espacios públicos. El resto se aloja en iglesias, escuelas o instalaciones improvisadas que no reúnen las condiciones mínimas de protección, privacidad e higiene.
Además, el 17 % de las personas encuestadas reportó la presencia de menores no acompañados o separados de sus familias, por lo que el Grupo de Protección de Naciones Unidas, liderado por ACNUR y con apoyo de otras agencias como Unicef, inició una campaña para identificar, localizar y reunificar a estos niños con sus familiares.
