El ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin, aseguró este lunes que no renunciará a su cargo y prometió transparencia total sobre los fallos institucionales “extremadamente graves” detectados en el caso Lyhanna, una menor de 11 años asesinada en circunstancias calificadas como “atroces”.
El hecho ha generado indignación en Francia y reabierto el debate sobre la protección de niños víctimas de violencia sexual. En rueda de prensa, Darmanin se comprometió a revelar los resultados de las investigaciones internas y a determinar eventuales responsabilidades.
El ministro afirmó que el Estado debe responder cuando existen errores que derivan en tragedias, aunque descartó que el caso se deba a falta de medios o a instrucciones directas de su parte. “La cuestión de mi permanencia solo se plantearía si no asumiera mi responsabilidad”, señaló.
Las indagaciones apuntan a que el principal sospechoso tenía antecedentes de denuncias por delitos sexuales contra menores, algunas sin resolución o con demoras importantes en su tramitación judicial.
Darmanin criticó los retrasos en el proceso, mencionando que incluso con indicios y valoraciones psicológicas que daban credibilidad al relato de la víctima, el interrogatorio del sospechoso tardó meses en concretarse, lo que consideró un posible fallo grave del sistema.
Ante este panorama, ordenó una revisión general de los expedientes por delitos sexuales y violentos contra menores en Francia. Solicitó a la Fiscalía un inventario de casos sin avances suficientes antes del 14 de julio, en un universo estimado de unas 70.000 denuncias.
El objetivo del análisis será determinar si el caso Lyhanna es un hecho aislado o si existen problemas estructurales en la respuesta judicial frente a este tipo de delitos.
