Una investigación judicial en Milán busca esclarecer si ciudadanos italianos viajaron a Sarajevo durante la guerra de Bosnia para disparar a civiles atrapados en el asedio. El caso, conocido como los “safaris de la muerte”, fue impulsado por el escritor Ezio Gavazzeni y los abogados Nicola Brigida y Guido Salvini.
Según los testimonios recopilados, los viajes se habrían organizado desde Italia, pasando por Trieste, hacia las colinas de Sarajevo, donde los participantes se apostaban como francotiradores. El exgeneral bosnio Edin Subasic declaró que algunos italianos pagaban a miembros del Ejército de la República Srpska para disparar a mujeres embarazadas y niños, con tarifas establecidas para estos “cazadores de fin de semana”.
Subasic también recordó que este fenómeno fue documentado en “Sarajevo Safari”, estrenado en 2022, y que la Justicia bosnia abrió un expediente tras una denuncia de la exalcaldesa Benjamina Karic.
La Fiscalía italiana, encabezada por Alessandro Gobbis, trabaja en reconstruir los viajes y verificar los testimonios. Aunque algunos implicados han fallecido, otros podrían enfrentar responsabilidad penal.
Uno de los testigos clave es John Jordan, bombero voluntario estadounidense que asistió a la población de Sarajevo. En 2007, relató haber sido blanco de francotiradores extranjeros y acuñó el término “francotiradores turistas”. Esta semana, el diario Avvenire publicó la transcripción de su declaración ante el tribunal de crímenes de guerra de La Haya.
