El ambiente previo al crucial encuentro entre El Salvador y Guatemala, programado para este martes a las 8:00 de la noche en el estadio Cuscatlán, se ha visto marcado por la controversia. La Concacaf designó al árbitro canadiense Pierre-Luc Lauziére como juez principal del partido, una decisión que ha generado descontento entre aficionados y comentaristas salvadoreños.
Lauziére estará acompañado por sus compatriotas Stefan Tanaka Freundt y Gerard Kader Lebuis como jueces de línea, mientras que el estadounidense Víctor Manuel Rivas será el encargado del VAR. La noticia no ha sido bien recibida por la afición local, que aún recuerda con molestia la actuación del también canadiense Drew Fischer en el encuentro del pasado viernes, donde varias decisiones arbitrales fueron cuestionadas.
Para la Selección Nacional, este compromiso resulta decisivo: una derrota ante Guatemala significaría prácticamente despedirse del sueño de clasificar al Mundial 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá. La Azul y Blanco llega al duelo como penúltima del grupo A con tres puntos, mientras que Guatemala ocupa la última posición con dos unidades, por lo que ambos equipos están obligados a ganar para mantener sus aspiraciones.
El panorama para El Salvador no es alentador. El conjunto dirigido por el cuerpo técnico nacional ha perdido dos de los tres partidos disputados en casa, dejando escapar puntos vitales como local. Además, después del enfrentamiento de este martes, todos los encuentros restantes serán como visitante, lo que aumenta la presión sobre el equipo.
Tanto aficionados como analistas deportivos han expresado su inconformidad en redes sociales y programas deportivos, recordando que ante Panamá, la Selecta se vio afectada por decisiones polémicas, como un penalti no sancionado y un final anticipado del partido, situaciones que han minado la confianza en el arbitraje canadiense.
En este contexto, el duelo contra Guatemala no solo definirá el futuro de El Salvador en las eliminatorias, sino también pondrá a prueba su capacidad para sobreponerse a la adversidad y reencontrarse con su afición en el Cuscatlán.
