Instalaciones turísticas en Cuba comenzaron a suspender operaciones y a redistribuir huéspedes hacia otros hoteles activos, como parte de una respuesta gubernamental ante la falta de combustible, de acuerdo con reportes confirmados a EFE por fuentes vinculadas al sector.
Autoridades explicaron que el objetivo es concentrar la actividad en menos puntos para recortar el consumo de energía. El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga señaló en medios estatales que el plan contempla reorganizar la infraestructura turística y hacer más eficiente su funcionamiento en plena temporada de mayor demanda.
La decisión llega en paralelo a un deterioro sostenido de la llegada de viajeros. Datos de 2025 reflejan que el país recibió cerca de 1.8 millones de turistas, su nivel más bajo en más de dos décadas —sin contar el periodo de cierres por la pandemia— y con una ocupación hotelera promedio de poco más del 20 % en el primer semestre.
Los mercados de Canadá y Rusia siguen encabezando la lista de visitantes, pero también reportan retrocesos. La actividad turística ha venido perdiendo fuerza desde el máximo histórico registrado en 2018 y posteriormente golpeado por restricciones externas, problemas económicos y menor conectividad aérea.
El escenario coincide con una crisis energética prolongada por limitaciones en la generación eléctrica y en el suministro de combustibles. El Gobierno ha puesto en marcha medidas de ahorro que incluyen control en la venta de carburantes, promoción del trabajo a distancia y ajustes en la modalidad educativa universitaria.
