La misión Artemis II de la NASA dejó uno de los momentos más destacados de la exploración espacial reciente, luego de que su tripulación presenciara un eclipse total de Sol mientras sobrevolaba la Luna a bordo de la nave Orión, conocida como “Integrity”.
Durante cerca de siete horas de observación lunar, los astronautas dedicaron poco más de 50 minutos a analizar el fenómeno, cuando la Luna se interpuso entre la nave y el Sol. Esta alineación permitió estudiar la corona solar, una de las capas más externas y menos visibles de la estrella, en condiciones poco habituales.
Desde esta ubicación, la percepción del evento fue distinta a la vista desde la Tierra, ya que la Luna se observa de mayor tamaño, lo que limitó la visibilidad completa de la corona y ofreció una perspectiva científica diferente.
La oficial científica de la misión, Kelsey Young, destacó que este tipo de observaciones representan una oportunidad única dentro de los objetivos del sobrevuelo lunar.
El lanzamiento, realizado el pasado 1 de abril, permitió que la misión coincidiera con este fenómeno astronómico, lo que facilitó su estudio prolongado. Además, la tripulación logró observar planetas como Mercurio, Venus, Marte y Saturno, así como la denominada “luz cenicienta”, un tenue brillo terrestre reflejado en la superficie lunar.
El evento concluyó con lo que los astronautas describieron como un “amanecer lunar”, al reaparecer el Sol detrás de la Luna.
